sábado, 19 de junio de 2010

Amor liquido, Zygmunt Bauman

Amar al prójimo como nos amamos a nosotros mismos significaría entonces respetar el carácter único de cada uno, el valor de nuestras diferencias que enriquecen el mundo que todos habitamos y que lo convierten en un lugar más fascinante y placentero, ya que amplían aún más su cornucopia de promesas. 1 p. 109

Y si respetamos el carácter igual de cada quien, merecemos ser amad@s sólo por ser y estar, o mejor aún, un equilibrio entre ser amad@s por las singularidades e igualdades 50-50, 70-30, 23-77, según sea el caso de cada persona.

Hace más de dos siglos, en 1784, Kant observó que el planeta que habitamos es esférico, y consideró con detenimiento las consecuencias de ese hecho banal: como todos estamos y nos movemos sobre la superficie de esa esfera, señaló Kant, no tenemos otro lugar donde ir y estamos por lo tanto obligados a vivir para siempre en proximidad y compañía de otros. Mantener distancia entre uno y los otros, y más aún ampliarla, es a la larga imposible: al movernos alrededor de una superficie esférica terminaríamos por acortar la distancia que en un principio pretendíamos agrandar. Y por lo tanto, die volkommene bürgerliche Vereinigung in der Menschengattung (la unificación perfecta de la especie humana en una ciudadanía común) es el destino que la naturaleza eligió para nosotros al ponernos sobre la superficie de un planeta esférico. La unidad de la raza humana es el horizonte que nosotros, seres humanos movidos y guiados por la razón y el instinto de supervivencia, estamos obligados a perseguir y, en la plenitud de los tiempos, alcanzar. Tarde o temprano, advierte Kant, no habrá ni un rincón de espacio libre para aquellos de nosotros que se encuentren con que los lugares ya ocupados están demasiados colmados para brindar confort, son demasiado hostiles, incómodos, o por alguna razón poco acogedores para buscar en ellos refugio y abrigo. Y esa es la manera como la naturaleza nos ordena aceptar la hospitalidad (recíproca) como precepto supremo, precepto que debemos -y llegado el caso deberemos- abrazar y obedecer como modo de dar fin a la larga cadena de ensayos y errores, a las catástrofes causadas por los errores y a la devstación que las catástrofes van dejando a su paso. 2 p. 162-163

Imagino que tener esta idea y la anterior tan claras y presentes cada día, junto a nuestro nombre, en cada momento en el que nos relacionamos con un@ mism@, la pareja, la familia, l@s conocid@s, las amistades, l@s desconocidos y compañer@s, puede ayudar a
(la unificación perfecta de la especie humana en una ciudadanía común)
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En la época en que Kant escribió sus pensamientos acerca de lo humano y de esa comunidad totalmente humana que la naturaleza había decretado como destino para nuestra especie, el propósito declarado y el principio rector era la universalidad de la libertad individual cuyo advenimiento debían procurar, perseguir y acelerar los hombres de acción, inspirados y vigilados de cerca por los homres del pensamiento. La comunidad de la raza humana y la libertad individual eran concebidas como dos facetas de la misma labor (o, para ser más exactos, como hermanas siamesas), ya que la libertad (citando el estudio de Alain Finkielkraut acerca del legado del siglo XX publicado bajo el apropiado título de The Lost Humanity)32 era sinónimo de la "irreductibilidad del individo a su rango, posición, comunidad, nación, orígenes o linaje". Los destinos de la comunidad planetaria y de la libertad individual eran considerados, y con razón inseparables. Cada vez que se reflexionaba al respecto, se presumía que la Vereinigung der Menschengattung y la libertad de todos sus miembros individuales medrarían juntas o menguarían y morirían juntas, pero jamás se consideraba que pudieran nacer o sobrevivir por separado. Si la pertenencia a la especie humana no está por encima de cualquier otro título o filiación particular y de menor rango cuando se trata de la formulación y atribución de leyes y derechos creados por el hombre, la causa de la libertad individual en cuanto derecho humano inalienable se ve seriamente comprometida o perdida por completa. Tertium non datum.
Ese axioma pronto perdió su incipiente obviedad y quedó prácticamente en el olvido a medida que los humanos liberados del confinamiento de su condición hereditaria y su linaje fueron expeditivamente encarcelados en la nueva prisión trivalente de la alianza territorio-nación-estado, mientras que los "derechos humanos" -si no en la teoría filosófica, al menos sí en la práctica política- fueron redefinidos como producto de una unión personal entre sujeto del Estado, miembro de la nación y habitante legítimo del territorio. La "comunidad humana" nos parece hoy algo tan remoto de la actual realidad planetaria como lo era a principios de la aventura de la modernidad. El lugar que se le asigna en las visiones actuales dle futuro, si es que se le asigna alguno, es aún más lejano que hace dos siglos. Ya no es vista ni como algo inminente ni como algo inexorable. 3 p 192-193

Seguimos igual o peor porque si ya lo dijo y cantamos con Lenon "imagine all the people" pero cuantas personas de los billones que somos, lo hemos hecho acción cotidiana, o nuestra prioridad o lo que le da sentido a la vida.

De hecho, es así: la historia no ha hecho más que comenzar, y todavía hay opciones por crear, y que serán creadas, inevitablemente. Uno se pregunta, sin embargo, si las opciones ya creadas en los últimos doscientos años nos han acercado al menos un poco al objetivo vislumbrado por Kant, o si, por el contrario, después de los siglos de ascenso y afianzamiento ininterrumpidos del Principio Trinitario, nos encontramos mucho más lejos de ese objetivo de lo que estábamos a comienzos de la aventura de la modernidad.

El mundo no es humano por el simple hecho de estar hecho por humanos, y no se vuelve humano por el simple hecho de que la voz humana resuene en él, sino sólo cuando se ha convertido en objeto de discurso (...) Sólo humanizamos lo que está sucediendo en el mundo y en nosotros cuando hablamos de ello, y es al hablar que aprendemos a ser humanos.
A esta humanidad que se alcanza en el discurso de la amistad, los griegos la llamaban filantropía, "amor al hombre", ya que manifiesta en sí misma la disposición de compartir el mundo con otros hombres.

Estas palabras de Hannah Arendt podrían -y deberían- ser leídas como prolegómeno de todo esfuerzo futuro dirigido a revertir la corriente y acercar a la historia a su ideal de "comunidad humana". Siguiendo a Lessing, su héroe intelectual, Arendt asegura que "la apertura a los otros" es "el prerequisisito de la 'humanidad' en todo el sentido de la palabra (...) El diálogo verdaderamente humano difiere de una mera charla o incluso de una discusión en la que es completamente permeable al placer que produce el otro y lo que dice"34 Según Arendt, el gran mérito de Lessing fue "complacerse en la infinidad de opiniones que surgían cuando los hombres discuten los asuntos del mundo". 3 p. 194-195

(Lessing) se regocijaba en aquello que siempre -o al menos desde Parménides y Platón- ha afligido a los filósofos: que la verdad, ni bien es pronunciada, se transforma inmediatamente en una opinión entre tantas, es contestada, reformulada, reducida a un tema discursivo entre otros. La grandeza de Lessing no consiste meramente en la comprensión teórica de que no puede haber una única verdad en el mundo humano, sino en la alegría que le producía que no la hubiera y que, por lo tanto, el discurso sinfín entre los hombres no cesaría mientras los hombres existiesen. Una sola verdad absoluta (...) habría significado el fin de todas esas disputas (...) y habría implicado el fin de la humanidad. 35

Que haya otros que estén en desacuerdo con nosotros (que no tomen en cuenta lo que hacemos sino lo que no hacemos, que crean que sería provechoso para la unidad humana basarse en valores diferentes de aquellos que nosotros consideramos superiores, y, por sobre todas las cosas, que dudan de que tengamos accesos directo a la verdad absoluta y por lo tanto sepamos exactamente donde debe terminar la discusión incluso antes de que empiece) no es un escollo en el camino hacia la comunidad humana. Lo que es un escollo es nuestra convicción de que nuestras opiniones son la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad y sobre todo la única que existe, y nuestra creencia de que las verdades de los demás, si son diferentes a las nuestras, son "meras opiniones".
1, 2 y 3 Zygmunt Bauman, Amor líquido, 2007, Fondo de Cultura Económica, México, D.F.
32 Alain Finkielkraut, L'Humanité perdu, París, Seuil, 1996, p. 43 )trad. esp.: La humanidad perdida, Barcelona, Anagrama, 1998).
34 Hannah Arendt, "On humanity in dark times", op. cit., pp. 24-25, 15.
35 Ibid., pp. 26-27.



profundamente conectada y la malla de Indra

"Las relaciones auténticas son más que simples conexiones. No es suficiente para un yogui solamente sentirse conectada. Estamos conectad@s. Esto es nuestra realidad primordial - Aad Purkh. Las relaciones auténticas están basadas en el respeto profundo y la conciencia de como cada acción y cada pensamiento ondulan todas nuestras relaciones y le dan forma a nuestro mundo, nuestro éxito y nuestro destino. Ya que estamos en relación con lo que sabemos y con lo que desconocemos, debemos empezar una relación profunda con nuestro SER.
Nuestra existencia está elaborada y viva en una matriz de inconcebible extensión y sutileza interconectada dinámicamente. Compartimos cada pensamiento con cada otra mente y ser. La sensación de nuestra individualidad aislada es de hecho una ilusión. Poedemos ser únicos. Podemos tener nuestro propio destino por cumplir que no es de nadie más. Pero estamos íntimamente entretejidos en una tela mayor y en el flujo del universo.
La malla de Indra
Hay una imagen antigua en la tradición yóguica que captura esta dinámica. Es llamada la Malla de Indra. La Malla de Indra es un mito hindú que relata el gran palacio de Indra -DIOS sobre todos los Dioses que gobierna las actividades terrenales. Sobre el palacio hay una Malla estirada como una misteriosa y maravillosa carpa. Esta Malla contiene todas las actividades y movimientos del universo -desde un átomo, a una hoja o el viaje de nuestras muchas vidas. En cada nudo de la Malla, donde dos o más hilos cruzan, hay una perla -las perlas de Indra. Cada perla refleja en su translucida profundidad a todas las otras perlas en toda la Malla. " Manual para el segundo nivel de la capacitación internacional de maestros por KRI - Relaciones Autenticas, 2006 Kundalini Research Institute

Somos parte del universo ya depende de cada quien, de sus pensamientos, acciones, expresiones, el ser en la tierra coherencia de una idea como esta que eleva a si mismos y a todos